Recordar sin dolor


Esta semana en la consulta, una paciente me planteó con total convicción y sufrimiento la siguiente afirmación: “es que jamás voy a olvidar a mi ex".
Quedé preocupado, lo dijo con tal convencimiento que me cuestioné aquello que los manuales de psicología no enseñan en torno al duelo. Frente a tal categórica aseveración salida del alma de mi paciente, me pregunté rápidamente:

¿ Se puede olvidar a ese alguien que amaste luego de haber terminado esa relación tan significativa ?

Las estadísticas del Registro Civil en Chile señalan que en la última década el número de divorcios en matrimonios que han durado 5 años o menos aumentaron en un 525%, pasando de ser 578 en 2006 a 3.035 en 2016. Esto sin contar las separaciones que no ocurren dentro de un contexto de matrimonio. Los duelos por perdida de pareja están a la vuelta de la esquina.

En psicología entendemos que toda perdida trae consigo un duelo, este se divide en etapas que se superponen unas con otras. Una de ellas es la “aceptación” y la escribo entre comillas por que creo que en nuestro mundo cotidiano y clínico tendemos a exigirnos respecto a aceptar una perdida, pero nadie nos enseña el “como” y tal vez, no exista un "como", sino muchas formas de aceptar.

Mi experiencia clínica y también de vida me ha enseñado que el olvido” va anclado a la “aceptación”, pero que, de tu mente desaparezca la imagen de tu ex y todas las vivencias que tuviste con el o ella es una fantasía.

Siempre recordamos, el punto está en que el recuerdo también tiene etapas. Los momentos iniciales del acto de recordar, están cargados de ansiedad por la ausencia, sin embargo llega un momento en que recordamos sin dolor, lo cual es análogo a “olvidar”, es este uno de los indicadores que los clínicos utilizamos para decir: “ok, mi paciente ya ha aceptado el fin de la relación”. 

¿ Como podemos llegar a este estado de recordar sin dolor ?

Sin duda son muchos los factores, uno de ellos es aprender a manejar nuestra mente. Entender que después de la partida de un@ otr@ no hay solamente ausencia, hay una muerte de nosotr@s mism@s. Algo en ti muere y es importante saber que es lo que muere en ti, así como también que es lo que vive y queda en tu “ADN afectivo”.
 
Por lo tanto y aunque suene paradójico, la mejor manera de olvidar es recordar, darte momentos en tu día para recordar los buenos momentos y el como te hizo sentir esa persona. Si los recuerdos aparecen en el momento menos indicado, entonces trata de buscar un espacio para vivirlo, no lo reprimas.

Un amigo y colega en un momento de perdida me dio un muy buen y extraño consejo:“Imprime una foto de ella y guárdala en tu billetera, mírala de vez en cuando y te aseguro que en un par de semanas vas a des-idealizarla”.

Dicho y hecho, luego de un mes miraba su foto y ya me empezaba a dar lo mismo. 

Transformé en mi mente esa imagen idealizada que tenía de ella por la de una mujer normal que ocupó un capitulo en la historia de mi vida. De vez en cuando me acuerdo de ella pero no siento ese “apretón en elestomago” y sin rencores ni dolores le deseo lo mejor cuando aparece en mi mente. 

Así como esta estrategia, existen muchas que te pueden ayudar a recordar sin dolor el difícil fin de aquella relación tan importante.

                     

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