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The adults are talking

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Por estos días he estado leyendo detenidamente a John Bowlby, el padre de la teoría del apego. Entre miles de postulados teóricos avalados por la investigación científica que nos dejó, me llamó la atención una idea en particular: La crianza es un trabajo arduo, duro y complejo, que requiere de tiempo, sacrificio. También señala que la crianza ideal es la que se desarrolla entre tres personas: dos que cuidan y una que es cuidada. Algo que me gustaría agregar a esta idea es que, dependiendo de las condiciones sociales y materiales, la tarea de la crianza se desarrolla con matices. Pienso en cuanto ha aportado esta idea de la crianza en la psicología y sus aplicaciones practicas en distintos contextos, pero también pienso en cuanto los psicólogos nos esmeramos, voluntaria o involuntariamente en imponer estos estándares y no mirar las distintas realidades en las que trabajamos. Otra cosa muy significativa que señala Bowlby es la paradoja que se produce en las sociedades altamente industria

El hombre que pierde

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Esta semana vi por enésima vez “Soy Leyenda”, esa tremenda película protagonizada por Will Smith, donde creo, el tema del virus y la transformación zombie son asuntos secundarios. Me llama mucho la atención, la relación de el protagonista, Robert Neville, con su perrita Samantha y como siempre los perros son una tremenda compañía y protección mutua. Me quedé pensando repetidamente en la separación que se produce entre Neville, su familia y la perdida posterior. Creo que la película destaca muy bien algo de lo que no se habla mucho: la perdida de los hombres. En la película Smith se queda solo en la ciudad vacía, plagada de zombies, en la compañía de Samantha ( Sam, le llama ), de quién también se debe separar cuando esta es mordida por un perro infectado con el virus aquel que transforma a la gente en zombies. Triple perdida para el protagonista: perdida de la sociedad, perdida familiar, perdida de su perro y un intenso encuentro con el dolor de la ausencia y la soledad. Por lo general

Pinceladas de amor o la ausencia de lo vivido, por Alexandra Ignacia

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Bajo un cielo estrellado Cobijo mi mirada hacia lo desconocido preguntándome: ¿quién soy?, ¿qué quiero?, ¿a dónde voy?  Deseando reencontrarme conmigo en este espacio vacío Amparada, por un ser Divino    Anhelosa escudriño esta triste y desolada mirada Un destello de luz en lo alto Acorazado fervientemente mi ser TÚ y YO abrazados en un constante sentir expresando sigilosamente con ahínco nuestro existir        Estampo celosamente nuestros variados recuerdos Observo cercanamente tus retratos, ropa, perfumes, leves y precisas anotaciones En fin, infinidades de recuerdos que provocan pena y dolor en mí Hoy a nueve meses de tu insólita partida que cumples ya, “no puede ser",  me digo:"por favor despiértenme de esta pesadilla voraz"  A la distancia, pincelo tú rostro, tú mirada, todo tú ser difícil de imitar AGRADECIDA de Dios por tú estadía, en este mundo, en la vida de nuestros hijos. Para ti, Henry, con amor Alexandra Ignacia

Tiembla la tierra

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Tengo una amiga que recibió un golpe muy fuerte. De pronto, la vida la quitó a su compañero de vida. Me dice que se murió la magia de un segundo a otro, sin aviso previo, ni cláusula explicativa donde ella pudiese poner su firma y a voluntad decir adiós. La perdida le llegó de imprevisto, sin que pudiese hacer algo por amortiguar, comprender y digerir, “la magia se acabó y el pasado es solo un recuerdo doloroso”, me dice ella. Yo le digo que la comprendo, que pienso en una metáfora cataclismica tipo imagen en mi mente: que en su mundo comenzó sin quererlo una oscuridad donde la luna eclipsó al sol, la tierra se empieza a mover y los meteoritos comienzan a caer sobre la superficie desde el cielo gris.  Yo entré en ese mundo y la acompaño en busca de un refugio, llevo un escudo protector que amortigua la caída del meteorito. No sé con total seguridad que camino seguir, pero al menos llevo un mapa que me indica donde están las zonas seguras. De pronto la lluvia de meteoritos se detiene po

Duelo e hiper - acción: entre el dolor de los vestigios y un par de aspirinas.

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No existen técnicas para contener el dolor de la perdida, menos recetas para enfrentar el sufrimiento de la separación. La más difícil de las distancias es la que se produce cuando una relación termina. No estamos lo suficientemente preparados para cortar el vinculo con un/a partner y seguir caminos separados, aunque al principio no duela, tarde o temprano aparece el dolor y aunque pensemos que estamos preparados, el dolor es inevitable.  De algún modo, los adultos estamos preparados para enfrentar la partida de nuestros padres, pero esto de separarse de la pareja, muchas veces es bien complicado. Lo que digo no es una regla, es una apreciación clínica. Hay excepciones, matices, colores. Me he encontrado en la consulta con personas maravillosas que, con el corazón partido en dos, han decidido o sus parejas han decidido, poner fin a una relación de largos años.  Por lo general, consultan al inicio de un duelo por el quiebre y en la mayoría de las veces ocurre lo mismo: se encuentran en

La vida obvia

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Recuerdo haber asistido en el año 2015 a una conferencia en la USACH, de una destacada psicóloga estadounidense llamada Patricia Crittenden. En su presentación, entre muchas cosas muy interesantes, dijo la siguiente frase: “Cuando no hay crisis, todos somos iguales”. Con esto hacia referencia a lo siguiente: frente a la “normalidad” o en el devenir regular de la vida, nuestro sistema afectivo se mantiene estable, en equilibrio, las emociones involucradas en el apego y separación se manifiestan con un grado de activación regulado, en equilibrio. Cuando ocurre una situación critica o emergente, desplegamos estrategias de apego: podemos calmarnos solos o buscar compañía, desesperarnos, reaccionar con rabia o con llanto. Posiblemente hay más matices de reacción, pero no es en lo que quiero profundizar ahora. Me quedó grabada la frase y la idea de fondo también. "Cuando no hay crisis, todos somos iguales", cuando nuestros mundos se mantienen estables y coherentes con problemas “so

Que se daña cuando se daña

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Hoy conversé con una gran amiga, ella es de esas personas que te acompañan toda la vida. He sido testigo de sus logros, crecimiento personal y también sus caídas, esos momentos donde la vida te golpea fuerte y lo único que puedes hacer es estar al lado. Mi amiga está pasando por un duelo producto de una mala experiencia en el amor, en verdad le rompieron el corazón o bien se lo dejó romper, depende de la perspectiva que queramos mirarlo. El asunto es que tiene un dolor profundo, a veces a mi amiga le cuesta ver. En verdad, cuando estamos sumidos en un dolor intenso por un quiebre de amor, a todos nos cuesta ver. El dolor ciega, no permite mirar las cosas en perspectiva.   Yo mientras la escuchaba, pensaba también en lo siguiente: ¿que se daña cuando se daña?, en el fondo, a mi querida amiga, algún valor fundamental para asegurar la existencia en este mundo le dañaron y eso la tiene mal. En fin, nada mejor que conversar con un buen amigo o amiga cuando el dolor se desborda, así lo hizo