Duelo e hiper - acción: entre el dolor de los vestigios y un par de aspirinas.

No existen técnicas para contener el dolor de la perdida, menos recetas para enfrentar el sufrimiento de la separación.


La más difícil de las distancias es la que se produce cuando una relación termina. No estamos lo suficientemente preparados para cortar el vinculo con un/a partner y seguir caminos separados, aunque al principio no duela, tarde o temprano aparece el dolor y aunque pensemos que estamos preparados, el dolor es inevitable. 


De algún modo, los adultos estamos preparados para enfrentar la partida de nuestros padres, pero esto de separarse de la pareja, muchas veces es bien complicado.


Lo que digo no es una regla, es una apreciación clínica. Hay excepciones, matices, colores.


Me he encontrado en la consulta con personas maravillosas que, con el corazón partido en dos, han decidido o sus parejas han decidido, poner fin a una relación de largos años. 


Por lo general, consultan al inicio de un duelo por el quiebre y en la mayoría de las veces ocurre lo mismo: se encuentran en la etapa de la negación, realizando intentos a veces desesperados por evitar el dolor de la separación, como por ejemplo: inventar pequeñas empresas, trabajar el doble, comprar propiedades, entrar en un frenesí por el encuentro de la novedad, comprar ropa, apostar, acumular y toda una larga serie de intensas acciones por la búsqueda de algo, pero ¿que es ese algo?


Como terapeuta, podría caer en la tentación de pensar ingenuamente en que la persona está saliendo rápidamente del duelo, pero en verdad no es así, la experiencia me dice otra cosa.


Todas estas acciones - actividades, mas bien funcionan como paliativos para que la mente anestesie el dolor y nos haga sentir como que estamos bien. No hay sufrimiento, no hay dolor, aquí nada ha pasado, la vida sigue. Esa es la máxima.


Esto sucede más a menudo de lo que creemos, diría que es una conducta generalizada y espontánea, no quisiera hacer un juicio de valor y determinar con una autoridad moral que no corresponde, que esto está mal. Es algo que pasa y los psicólogos clínicos debemos tener una teoría a la base que lo explique y cuando, en el peor de los casos, signifique un síntoma clínico grave, saber como intervenir.


El asunto es que tarde o temprano, el dolor llega, puede ser en una semana, meses o años, pero llega, lo importante es estar preparados y no pensar que no sufriremos, de alguna forma u otra, todos sufrimos por una separación y lo peor es encontrarse con ese sufrimiento más una serie de proyectos sin cumplir.La mayoría de las veces, estos proyectos paliativos, aspirinas para apagar el dolor, fracasan, son arrastrados por una gran ola de dolor inevitable. 


Como me dijo un sabio amigo: siempre que experimentas amor de verdad, también experimentas una sensación de perdida, no quedará otra que vivirla. Humanos, demasiado humanos, eso es lo que somos.




Comentarios

Entradas populares de este blog

Recordar sin dolor

El shock de la perdida

Pinceladas de amor o la ausencia de lo vivido, por Alexandra Ignacia